En la carretera no se distinguen los charcos cuando se corre sin buscar atajos.
Esa fue la atracción a la memoria, algunas veces sorda, que acompaña todos los momentos que se funden en uno, tal vez por poner la aspiradora demasiado cerca del microondas.
Mañana aterrizaré otro mediodía sin saber que fué lo que estuvo pasando. ¿por que las manos tiemblan y el futuro se derrite como los helados en verano?
Las respuestas escondidas dieron por aprobado el examen y al volverse me dió la mano... igual que lo hacía entonces, como las peonzas dando vueltas hasta llegar al final de la cuerda sin tensión, sin miradas que supieran lo que hay detrás de esa manera de pensar; cuando los relámpagos hacen que el negro sea un poco mas azul y menos violento.
¿será por eso que el siguiente desengaño flota ahora mismo delante de la puerta?
Será por no querer saber el camino hacia la temida meta.
Por eso. Hago autoestop de besos que me lleven, de asalto en asalto, hasta el final del combate que nunca llegará a retransmitirse; por estar fuera de onda.
Aterrizaste en mi como un tsumami barriendo las costas, tiñendolas de arena,, borrando el camino de regreso hacia cualquier sitio donde estubiera antes de haberte conocido y que despues de haberte visto olvidé para no alejarme nunca de lo que sentí al tenerte cerca.
HsW

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